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Nuevos caminos

 Juan Rosales cumplía 40 años el día en que su esposa, desgraciadamente, perdió la vida. Sentado en una de las bancas de la pequeña e improvisada sala de servicios fúnebres en el patio de su casa, sintió que el destino le había jugado una mala broma. Un par de días después, sus manos temblaban cuando se despidió de su mujer en un panteón cercano, le dijo adiós mientras sus dedos tocaban suavemente la dura piedra de la lápida con su nombre grabado en ella.

Semanas más tarde, Juan cerró las puertas de su casa con llave y se acomodó los arneses de la mochila que llevaba en sus hombros. Tenía claro que buscaría otra vida y otros sueños, quizá guardaba la esperanza de que el destino fuera mejor jugador con él a partir de ese momento. Caminó por la avenida principal de su ciudad, mirando atentamente los escaparates de las tiendas y tratando de encontrar una ruta, un camino que lo llevara lejos de ese lugar. Miraba distraídamente el suelo de asfalto que sus pies marcaban con un extraño ritmo, tres, dos, uno, continuaba caminando. Juan pensó de pronto en...

En que la vida que estaba llevando durante varios años, su trabajo como diseñador en una empresa que no tomaba en cuenta sus ideas, compañeros de trabajo envidiosos y con un sueldo muy mal pagado, consideró que lo mejor era buscar otro trabajo antes de renunciar, no sin antes ahorrar por si había un mal momento de quiebra. Su esposa por otro lado, quien era arquitecta, le contaba su sueño de ser madre y de abrir una empresa juntos, algo que Juan siempre dijo que no por la falta de dinero y su mala experiencia en el trabajo, a lo que ella le decía, que si quería se podía hacer, solo hacía faltan las ganas, ya que nunca se encontrará el mejor momento. Es ahí, donde Juan recordó las palabras de su esposa y tomó el rumbo de comenzar a abrir su propia empresa...

Primero buscó un local para poder empezar su empresa, encontró un local pequeño en una parte de la ciudad no muy alejado del centro, compro el local y después de eso compró unos maniquís que consiguió en segunda mano y unas telas, su plan era emprender una tienda de ropa donde todos sus ideas rechazadas en su anterior trabajo se volvieran realidad, por suerte consiguió a unos pocos empleados que creían en su emprendimiento y todos ellos se la pasaban varias noches confeccionando prendas de ropa para tenerlas listas en el gran día de apertura, la máquina de coser trabajaba sin parar día y noche, Juan motivaba a su equipo a seguir, ya que él tenía un buen presentimiento de este emprendimiento, creía en su equipo y todos trabajaban a la par...

Tuvo momentos de miedo sin duda alguna, pero quería hacerlo por su esposa y por él, preparo los diseños, busco muebles que, de segunda mano, pero con ayuda de su familia y amigos, preparaba el local para la gran apertura. Puso decoraciones que fueran a la par de la imagen de su negocio, a pesar de estar nervioso y detener inconvenientes con el retraso de ciertas prendas, quería que todo fuera a la perfección, inclusive compro jazmines, las flores favoritas de su esposa. El día de la apertura todo el equipo estaba presente, sus amigos, familia, patrocinadores e invitados; sin duda alguna era un comienzo a una vida de más plena. Pero no todo era tan sencillo como parece, fue algo difícil para él los primeros meses, luego con la apertura del negocio considero en recortar gastos yéndose en vivir a una casa más pequeña, vendió su auto y muchas otras cosas de valor que había adquirido a lo largo de su vida. Sin embargo, él tenía fe en su idea y en el equipo que tenía y estaba seguro que si trabajaban de manera correcta y colaborativa podrían hacer crecer ese negocio...

Fue así, como poco a poco Juan pudo liderar a su equipo por el camino correcto, logrando relaciones comerciales con otras empresas, creciendo a tal punto de ser proveedor de muchos otros pequeños lugares que estaban emprendiendo . Haciendo tan conocida a la marca a nivel nacional que ahora apostaba por incursionar en el mercado internacional.

Es así, como Juan nos muestra que la paciencia y la perseverancia son clave en cualquier negocio, así como el trabajo de manera colaborativa y los beneficios de llevar a tu equipo por el camino que consideras correcto. Arriesgándolo todo, Juan pudo cumplir el sueño de su esposa, ganando una empresa y un equipo que lo sigue de manera incondicional en cualquiera que vaya a ser su nuevo proyecto. 

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